La credibilidad
Mayo 24th, 2008
Creo que todos coincidiremos en que la credibilidad es algo muy difícuil de conseguir y aún más de mantener. Se trata de uno de esos valores que no suelen estar en la definición de demasiados partidos y que sin embargo considero algo fundamental a la hora de plantear opciones y alternativas a la ciudadanía.
La credibilidad no es lago intrínseco que posee de por sí una institución o unas personas. La credibilidad es algo que cuesta mucho tiempo y trabajo conseguir, y que, sin embargo, es capaz de esfumarse en el tiempo que se tarda en leer un artículo de un periódico.
Lo ocurrido en el Guggenheim es buena muestra de ello.Lo curioso del tema es que a pesar de que este museo que se ha convertido en emblema de Bilbao no ha salido nadie de la Fundación a la que pertenece y de la que es miembro a hacer declaraciones. Supongo que no querrán verse unidos al escándalo.
Una persona relacionada directamente con una ex-lehendakari (que se saltó la ley que el mismo aprobó para ampliar su casa) utiliza su cargo de privilegio para enriquecerse.
Inicialmente declara que ha sustraído una cantidad, supongo que con el objetivo de que no se investigara más allá, y después se demuestra que mintió incluso con esa cantidad.
De seguido, aunque tampoco se le ha dado mucha publicidad, se descubre que aparentemente esto ocurrió como consecuencia de una negligendia de la Caja de Ahorros donde estaban las cuentas, Caja que no parece que vaya a hacer nada por corregirlo, y que el “mal” que anida en muchísimas personas hizo que ese directivo del Guggenheim viera que podía aprovecharlo en beneficio propio.
Total, que al margen de que se cese al directivo, se corrija el error o se llegue a la máxima depuración de responsabilidades, hay algo que tardará mucho tiempo en corregirse, y es la credibilidad del Museo.
En este país siempre se ha hablado mucho de que aquí no hay poceos, no hay tramas urbanísticas, etc,… la crisis de la Hacienda de Irún y esto demuestran que no es así, y siembra dudas sobre muchas otras instituciones.
Quizás lo peor además sea que parece que existe un cierto pacto con los medios para no airear demasiado tiempo las cosas, sólo lo estrictamente necesario.
Todo esto me hace pensar también sobre el sistema garantista en el que vivimos. Me he encontrado en la administración pública con multitud de procesos administrativos que alargan, complican y entorpecen los trámites por el intento continuado de controlar : controlar que nadie robe, que nadie malverse,..
Se demuestra que los mecanismos existentes fallan. No creo que se trata sólo de que las personas fallen, sino de que el mismo sistema no funciona.
Por supuesto que son necesarios controles y jerarquías para un dinero que es de todos y que se debe gestionar en beneficio de toda la ciudadanía, pero quizás se deba empezar a replantear si realmente son efectivos y además de simplificarlos, comenzar a hacerlos más eficientes.
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Creo que te equivocas, nadie ha puesto en tela de juicio la credibilidad del Museo.
Quién ha perdido, y pierde cada día credibilidad es la clase política, o mejor dicho, los “políticos”. Esos ciudadanos, que un día se levantan con la necesidad imperiosa de medrar socialmente al amparo de un partido político, al cual dicen representar y nunca representan.
Por desgracia, en este País, el nuestro, también hay “políticos”, y no nos habíamos dado cuenta.
Siento discrepar contigo Maiza, aunque yo no digo que te equivoques. Cuando alguien de una institución delinque, el nombre de la misma queda manchado por mucho-mucho tiempo, y es algo que se tarda bastante en curar.
Además yo no he hablado de políticos, de hecho el alto cargo, aunque familiar de un político, no era cargo político sino un simple gestor.
Jon Aritz
La respuesta a Maiza es bien sencilla: Hacienda de Gipuzkoa.